Fiscal

Jul 22

Diferencias entre amortización contable y fiscal

Todas las empresas, con independencia de su tamaño y del sector donde tengan su actividad habitual, se ven obligadas a contar con una serie de activos con los que sacar su producción adelante. Son los activos fijos, que permanecerán en el balance empresarial durante un tiempo superior a un año.

Dado que el horizonte temporal en el que se utilizarán es generalmente superior al ejercicio contable (un año), es necesario llevar a cabo una serie de regularizaciones, llamadas amortizaciones, como consecuencia del desgaste o depreciación del activo en la medida en la que haya contribuido a generar ingresos para la empresa.

Sin embargo, a la hora de contabilizar estos gastos de cara a su liquidación en el impuesto de sociedades, existen diferencias entre los criterios contables y fiscales que acaban provocando desajustes en la valoración del activo fijo. La amortización fiscal y contable es diferente porque su naturaleza es también diferente.

Por un lado, con la amortización contable se pretende mostrar en qué medida el activo fijo ha contribuido a generar ingresos gracias a su participación en el proceso productivo por lo que, a todos los efectos, se incorpora como gasto de ejercicio a la cuenta de pérdidas y ganancias. A diferencia de otros gastos, no supone una salida de efectivo y, en cierto modo, se utiliza para mostrar cuál es el efecto del paso del tiempo y del desgaste sobre los bienes.

En cambio, la amortización fiscal pretende mostrar qué gasto por amortización podrá deducirse la empresa dentro de su cuenta de resultados. Para ello, la legislación española proporciona una serie de tablas de amortización con coeficientes lineales y períodos de amortización máximos en función de la actividad de la empresa, estableciendo la libertad de amortización para algunos bienes de escaso valor.

En líneas generales, las empresas tratan de utilizar los mismos criterios para gestionar los gastos de amortización de cada ejercicio por razones de simplicidad; sin embargo, existen determinados casos como el de los arrendamientos financieros que se amortizan fiscalmente al doble de su coeficiente máximo o con aquellos elementos en los que es posible la libertad de amortización, para los cuales debe habilitarse una cuenta de pasivos por impuestos diferidos con el objetivo de gestionar las diferencias generadas por la aplicación de ambos criterios.

Esta cuenta, también conocida como pasivo por diferencia temporaria, sirve para contabilizar aquellas diferencias que se producen como consecuencia de la utilización de diferentes criterios en la amortización fiscal y contable. Si en este ejercicio hemos dotado contablemente un gasto por amortización superior al que sería deducible fiscalmente, se generaría este pasivo.

Fuente

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